Un baño de lones en la cascada del Pita

Texto: Rómulo Moya Peralta Fotos: Rómulo Moya Peralta / Trama

En uno de sus caminos, en las alturas, muy cerca de la ciudad de Sangolquí en el cantón Rumiñahui, llegamos a una cascada que es parte del río Pita, que trae las aguas de deshielo del volcán Cotopaxi. Desde el punto donde se dejan los vehículos, comienza una emocionante caminata de una hora por estrechos senderos llenos de vegetación, donde sobresale de tanto en tanto, la llamada orquídea del amor y en el que hay que pasar por pequeñas y medianas cascadas(Las Niñas y la del Arco Iris), riachuelos, acequias y hasta caminar por el río. Al final del trayecto llegamos a un salto de agua de unos 50 metros de altura, donde el agua cae con una fuerza a una playa de arena y piedras, donde el agua rompe en diminutas gotas que se elevan rociándolo todo. Estar allí es un regalo para la salud, la sensación de bienestar que se experimenta tiene explicación, y está en los iones negativos. La cascada es una importante fuente de este tipo de ionización ya que es agua en movimiento que al chocar con las piedras de la base produce iones negativos, por la fricción y la energía del impacto de las moléculas. Imagínense que el simple chorro de la ducha es una fuente de iones negativos, esta gran cascada es pura energía de la naturaleza. Este efecto lo descubrió por primera vez Philipp von Lenard, físico austrohúngaro premio Nobel en 1905.