Ecuador un país para viajar: Mindo

 

Texto : Rómulo Moya Peralta Fotos: Rómulo Moya Peralta/Trama

A veces para viajar, hay que cargar la noche en los hombros, recolectar un puñado de amaneceres, y seguir al rayo de luz que se abre entre las hojas de los árboles violetas, marcando nuestro camino al asombro.

La mañana, por momentos, nos pinta con los colores de sus horas, anaranjadas, amarillas, celestes y azules. Otras veces, nos viste, con su encanto de aurora blanca, de neblina y de nubes frescas.  La tarde, en cambio, se amiga con los trigales de oro que llegan con el poniente. Con los médanos de seda resplandeciente o con el ocre atardecer en el horizonte marino. El crepúsculo nos mostrará las estrellas y con ella el camino.  Viajar significa dejar que las montañas nos miren, que los árboles nos sonrían, que la ciudad nos alimente con sus tradiciones y sonidos, que no son iguales a los de la nuestra, al lugar al que pertenecemos.