Ecuador: una aventura del descubrimiento

Texto y fotos: Rómulo Moya Peralta

En nuestro país hay muchos lugares escondidos, o mejor dicho lugares por descubrir. Tanto en las ciudades, las montañas, las playas como en las islas. Espacios que están allí y son parte de nuestra imaginario y otros que se ocultan como preservándose para sí. Por eso debemos hacer viajes a la naturaleza y otros hacia la cultura. Los primeros nos permiten conocer los mejores escenarios naturales del Ecuador. Sitios que por su geomorfología, su ecosistema, ostentan estatus de Áreas Naturales Protegidas y de gran reconocimiento mundial. Mientras que los Viajes Culturales nos permiten conocer determinados aspectos de cómo somos, de nuestras raíces, así como culturas indígenas menos conocidas.

Se trata entonces de enriquecer nuestra memoria, a partir de recuerdos de vida, de búsquedas y sobre todo de nuevas miradas, como diría el gran autor de “En busca del tiempo perdido”, Marcel Proust, «El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirarlos con nuevos ojos»…

Nuestro planeta es tan hermoso como frágil. En él, cada lugar, cada territorio, tiene sus propias particularidades, tantas como las que existen entre las personas, sus orígenes, devenir y cultura.