Cumbres de Papallacta: el agua y la fuerza volcánica

Textos y fotografías: Rómulo Moya Peralta
Textos y fotografías: Rómulo Moya Peralta

Esas nubes, formadas por partículas de agua muy pequeñas, abrigan como bufandas los picos de las montañas, haciendo que la noción de distancia se pierda, que se maticen los rayos de sol y así, casi al azar, distintas porciones de tierra escarpada vayan tomando protagonismo, como las luces de un teatro que iluminan primero a un actor y luego a otro.

Habitar en los Andes nos ofrece la oportunidad de vivir diversas cadenas montañosas, como ésta en la que me encuentro ahora mientras escribo, a 3.710 m.s.n.m., a 65 kilómetros al este de la ciudad en la que vivo, Quito.

El atardecer llega y la temperatura es agradable, 14ºC. Hay algo fascinante aquí. En realidad son muchas cosas, pero hoy siento con especial fuerza el agua que brota por todos lados y estas cumbres montañosas y sus laderas que abrazan el espacio, generando escenarios, cuencos de vida, microclimas exuberantes.